lunes, abril 30

Resumen delirante

Después de mucho pensarlo decidí vencer el temor.
No sabía si escribir o no, si volver a intentarlo. Tenía miedo. La última vez que lo hice tembló muy feo, el piso se movía en círculos y mi casa parecía venirse abajo. Mis gritos me interrumpieron de forma grosera, se sellaron mis palabras en blanco.
Pero no puedo contenerme más, tarde o temprano esto tenía que suceder.
Tarde o temprano debía volver a escribir, sea ahora, mañana o en tres años más.  Resulte o no como siempre me ha gustado.
Tarde o temprano tendrá que volver a temblar.
Esto no está bajo mi control. Lo aseguro. Sólo anhelo que llegue el momento en que mis manos decidan poner el punto final.
De todos modos estoy intentando no liberar tanta energía. Es por esto que trataré no referirme a ti. Intentaré no mencionar mi indiferencia ni mi mente en blanco, mi incapacidad para mirarte a los ojos, ni mi incapacidad para buscarte y encontrarte muy cerca, rebelde. No hablaré de la mis manos jabonosas ni de las tuyas, ásperas y calientes; de la incapacidad que es mía y no tuya. De todas estas cosas no quiero conversar, porque tarde o temprano escribiré al respecto.
No escribiré de la pausa que me tomas todo el tiempo.
Así, cuando eso suceda, tarde o temprano, volverá a temblar.
No quiero que llegue ese desenlace fatal, pero tampoco quiero darle más plazo. Estoy en la duda, las letras tendrán que tolerarme, mi indecisión siempre es molesta.
Ya he puesto muchos puntos, pero también he hecho muchas insinuaciones. Esta seducción ordinaria va a terminar por provocarlo,y voy a pagarlo caro. Lo toma o lo deja. Yo ya lo insinué.