sábado, julio 7

Afonía


Irrespetuosa, te fuiste sin mi permiso. No me di cuenta cuando te fugaste, veloz, de mis labios y de mi boca. Quedé en un silencio absoluto, sólo con mi respiración, intentando buscarte por el mundo entero.
Admito que quizá no nos llevábamos muy bien. Cuántas veces por tu culpa dije cosas que no debí decir, y cuantas otras te obligué de mala gana a hablar. Debiste callar en muchas oportunidades y hablar en los exámenes orales. Pero eres caprichosa, como tu dueña.
No te vengues de mí. No sé con quién andas ni a cuáles oídos has ido a fastidiar sin control alguno. No sé qué historias estás repitiendo o inventando, ni sé qué tanto te escuchen los demás, qué tan loca me estás dejando con el resto. Pero por favor, si al menos no quieres regresar conmigo todavía, intenta moderarte, sé que es difícil, hasta a mí me costaba hacerlo. No atentes contra mí, recuerda que sólo en mi tienes vida, y  estando perdida no eres más que ruido.
Me gustaría gritar a los 4 vientos para hacer que me escuches, sin embargo, sólo puedo escribirte esta carta y pegarla por los postes de mi barrio a ver si en una de esas lo lees y te animas a volver. Ya te estoy empezando a extrañar.

lunes, abril 30

Resumen delirante

Después de mucho pensarlo decidí vencer el temor.
No sabía si escribir o no, si volver a intentarlo. Tenía miedo. La última vez que lo hice tembló muy feo, el piso se movía en círculos y mi casa parecía venirse abajo. Mis gritos me interrumpieron de forma grosera, se sellaron mis palabras en blanco.
Pero no puedo contenerme más, tarde o temprano esto tenía que suceder.
Tarde o temprano debía volver a escribir, sea ahora, mañana o en tres años más.  Resulte o no como siempre me ha gustado.
Tarde o temprano tendrá que volver a temblar.
Esto no está bajo mi control. Lo aseguro. Sólo anhelo que llegue el momento en que mis manos decidan poner el punto final.
De todos modos estoy intentando no liberar tanta energía. Es por esto que trataré no referirme a ti. Intentaré no mencionar mi indiferencia ni mi mente en blanco, mi incapacidad para mirarte a los ojos, ni mi incapacidad para buscarte y encontrarte muy cerca, rebelde. No hablaré de la mis manos jabonosas ni de las tuyas, ásperas y calientes; de la incapacidad que es mía y no tuya. De todas estas cosas no quiero conversar, porque tarde o temprano escribiré al respecto.
No escribiré de la pausa que me tomas todo el tiempo.
Así, cuando eso suceda, tarde o temprano, volverá a temblar.
No quiero que llegue ese desenlace fatal, pero tampoco quiero darle más plazo. Estoy en la duda, las letras tendrán que tolerarme, mi indecisión siempre es molesta.
Ya he puesto muchos puntos, pero también he hecho muchas insinuaciones. Esta seducción ordinaria va a terminar por provocarlo,y voy a pagarlo caro. Lo toma o lo deja. Yo ya lo insinué.