jueves, junio 2

Me declaro en presunta desgracia

Quizá no entera, pero sí al menos un cuarto de mi cabeza, el corazón y un pulmón.
Hace ya varios meses que los ando buscando. Se han escapado de mí. Esto, la verdad, es que me ofende, porque me han dejado sin aire, con los latidos más débiles y bastante más tonta que antes. Me han dejado sin vida. Hay varios dedos de mis pies que ya no están, que han muerto congelados. Y sólo me quedan unos miembros torpes y una mano que escribe intentando recuperar a mis presuntos desgraciados.
¿Dónde están? Sería de utilidad que si saben de sus paraderos, me avisen con prontitud. No quiero seguir sintiendo que me he quedado con la mitad de mi vida o con el cuerpo desarmado.
Gracias.